Publicado el: 22 Jun 2018

[Reportaje] Una vida en el molino

Claudio el de La Barraca mantiene a sus 90 años en uso su molino de Malleza y aún se le ve tras el mostrador de su bar tienda

Claudio el de La Barraca/ Ana Pérez Feito

Ana Pérez Feito/ Salas
Entre los lugares mágicos de Salas está el molino de Claudio en La Barraca, Malleza, cuidado con esmero y mimando hasta el último detalle. En el pueblo hay un bar-tienda de los de antes. Tras el mostrador, Claudio, sonriente y afable. Tiene 90 años, “casi dos vidas juntas” y está al pie del cañón. No se encarga solo de la tienda, tiene “unos chicos que me ayudan, pero yo estoy por aquí”. Claudio compró el molino en los años 50, con la finca. “Estos molinos tuvieron mucho éxito en los años 20 y 50. Estaba abandonado, incluso tenía un árbol encima del tejado. Un día llamé a ‘los de Carreteras’ para pedir un permiso para arreglarlo y me lo denegaron. Pero en la Consejería de Cultura después de decirme ‘usted no puede arreglar el molino sin permiso nuestro’. Pero el molino es tuyo o mío, le dije. Vinieron a verlo, sacaron fotos y todo de como estaba, y me dieron una subvención de 150.000 pesetas, de aquellas de antes. Reparamos el molino como ellos mandaron y cuando terminamos los llamé para que vinieran a ver, dijeron que estaba bien pero pasado un tiempo (sonríe) Hacienda me reclama el 40% de la subvención. Pero bueno, les dije, por un lado me lo dan y por otro me lo quitan. Es que el molino creció, aumentó el valor y tiene usted que pagar la diferencia, me dijeron. Bueno, anda, lo que tu digas, les contesté. No voy a ponerme yo a pelear con Hacienda.
Pero los de la carretera nada de nada, que no concedían el permiso. Y un día les dije yo, tengo una subvención para arreglar el molino y no la voy a perder por vosotros. Tengo una sobrina en televisión que escribe también y un periodista aquí cercano, y os voy a dejar con el culo al aire. A los quince días llegó el permiso”. Tras todos los avatares, el molino funciona a pleno rendimiento. “Al principio venía gente particular a moler, luego ya lo dejaron pero seguimos moliendo porque hay gente que le gusta esta harina, aquí todavía hay costumbre de las papas. Traemos un maíz muy bueno de Navarra, que parece perlas los granos, y molemos 5 o 6 sacos de 30 kilos a la semana. Viene mucha gente del concejo y de Pravia”. Muele 6 o 7 kilos a la hora, “tiene que ir despacio pero sabe muy rica. La velocidad depende de la cantidad de agua que entre, todo tiene su técnica”. Muele también trigo y centeno “de tarde en tarde”, ya que “tenemos dos juegos de piedras y depende de lo que se muela usamos un molino u otro. Tenemos un juego de piedras francesas para eso, del Siglo de Salas, donde antiguamente había un molino, muy buenas y difíciles de conseguir “.
Lleva toda la vida en su molino, “desde que lo arreglé, muchos años”. Y muchos más esperamos que sean, Claudio.

Exterior del molino/ Ana Pérez Feito

La maquinaria, moliendo maíz/ Ana Pérez Feito

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