Publicado el: 11 Jul 2018

Apocalipsis limiago

Por Lucía S. NAVEROS

Quieran las diosas que me equivoque pero la cosa no pinta bien. Ahora que San Esteban de Pravia se convierte en escenario de una peli de miedo, ‘La Influencia’, tengo la sensación de que toda la comarca se ha convertido en un plató, y que alguien malévolo se ha propuesto rodar este verano una de serie B, ‘Apocalipsis limiago’.
En vez de Apocalipsis zombie, o Apocalipsis caníbal, el guión sería más asturiano, familiar: un fin del mundo protagonizado por babosas y caracoles, alimentados por un cambio climático que en vez de sol y sequía nos trae cataratas a las calles de Trubia, charcos como piscinas a la carretera de Riberas y retrasos (siempre tan familiares, de toda la vida) en los trenes de Feve.
Sería un fin del mundo sádico y aburrido, sin posibilidad de defensa alguna. Lo campos dejarían de ser verdes para convertirse en grises, el consejero Fernando Lastra no daría abasto para combatir los argayos, excusa perfecta para olvidarse de una vez por todas de la pasarela, y la cosecha de faba se hundiría definitivamente bajo el peso de babosas de todos los colores, que sustituirían a los jabalíes.
Normalmente, cuando alguien escribe en un periódico mensual espera que la cosa no se quede pasada hasta que llegue a manos del lector. Hoy, sin embargo, cruzo los dedos para que los que lean estas líneas muevan la cabeza, olvidadizos como somos todos ante la cambiante actualidad, y piensen, pero de qué demonios habla esta mujer, si hace un sol del carallo.
Pero aunque llueve con rabia o mansamente, somos unos optimistas y esperamos que escampe. Las sociedades de festejos siguen organizando sus fiestas de prao, las orquestas se preparan para las verbenas. Se montan los chiringuitos en la playa, el barco de La Arena espera a ser consumido en la gran fogata, y todo apunta (aunque no lo creamos) a que vendrá el verano. No tiremos la toalla. Si Pedro Sánchez, ese cadáver político enterrado mil veces, ha llegado a Moncloa, ¿no seremos nosotros capaces de disfrutar de algún día de playa en Aguilar?
Sin embargo, confieso que aquí, cuando escribo esto, bajo la nube y a punto de desarrollar branquias como sistema de respiración, tiendo a creer que nunca me va a secar la ropa.

Comentarios:
  1. Flor Fernández Viña dice:

    Qué las diosas protejan la cosecha de faba, y se lleven las nubes hacia altamar. Gracias por este maravilloso artículo.

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