Publicado el: 23 Oct 2018

El Principado autoriza la muerte de 240 cormoranes, la mayoría en el Nalón y el Narcea

Los ecologistas consideran “un disparate más de la política ambiental asturiana” la autorización para matar a estas aves

Cormorán

 

El Gobierno regional ha autorizado la muerte de al menos 240 cormoranes, la mayor parte en el Nalón y sus afluentes (140) y el Narcea (40). Además se ha aprobado la eliminación de 30 ejemplares para la del Sella, 20 para la cuenca del Deva/Cares y la del Bedón, 5 para la del Esva y 5 para la del Navia. Once asociaciones ecologistas y conservacionistas consideran que es “la matanza” es “un disparate más de la política ambiental del Gobierno asturiano”, que se hace a petición de los pescadores. Los cormoranes, según los pescadores, son los principales depredeadores de los alevines de trucha ys almón que anualmente se echan al río para repoblar.

“Hace años que asistimos a una campaña promovida por algunas asociación de pescadores que solicitan incrementar los controles letales de Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) en los ríos de Asturias y eliminar la mitad de la población invernante de esta especie, además de eliminar otras especies, como nutria, garza real y martín pescador. Desde hace más de 12 años, la Administración del Principado de Asturias realiza controles poblacionales de cormoranes grandes, habiendo eliminado oficialmente más de 2.900 individuos. A estos habría que sumar los ejemplares que no se recogen ni se contabilizan, que podrían superar ampliamente ese número. A pesar de ello, no se ha frenado el declive de las poblaciones de salmónidos, objetivo que se perseguía con estos descastes. Cabe apuntar que esto es una cortina de humo, ya que se ha tomado a esta especie como cabeza de turco para no afrontar los verdaderos problemas causantes de este declive: contaminación, furtivismo, encauzamientos y dragados de ríos, destrucción del bosque de ribera, presencia de presas, embalses y otros obstáculos que impiden el libre movimiento de los peces a lo largo de los ríos y el acceso a las zonas de freza en las cabeceras, repoblaciones que erosionan genéticamente las poblaciones, introducción de especies alóctonas, sobrepesca, etc”, aseguran los ecologistas.

Las asociaciones destacan que “el cormorán grande es una especie migratoria, invernante en los ríos y las costas asturianas. No es una especie alóctona, y mucho menos invasora” y que su presencia forma parte del equilibrio del ecosistema. “Varios trabajos han confirmado que el efecto de la depredación de los cormoranes grandes sobre las poblaciones salvajes de peces no es significativo y su impacto es despreciable (ej. Nagasawa, 1998; Suter, 1995)”. Además, inciden en que “los controles letales de depredadores, y en concreto de cormoranes grandes, no alcanzan los objetivos de reducción poblacional que buscan los pescadores y el Principado, tal como confirman los numerosos estudios y proyectos científicos realizados tanto en España como en otros países del mundo con presencia de esta especie. Según un trabajo publicado en 2010, independientemente del número de cormoranes eliminados, la población local permanece constante mientras los recursos sigan disponibles (Chamberlain et al., 2013). Según este trabajo, al eliminar los cormoranes de una determinada zona, si la fuente de alimento sigue presente, otras aves ocuparán rápidamente su lugar, ya que existe una población flotante que no es eliminada”. También apuntan a que “la población invernante de cormorán grande  se mantiene  debido al alimento abundante y fácil de conseguir, lo que ha repercutido positivamente en la supervivencia y en el éxito reproductor, y por la suelta masiva de peces, sobre todo de especies alóctonas en embalses, con destino a la pesca deportiva. Se debe reducir el acceso a estas fuentes de alimento fácil en las poblaciones de origen y no incrementar los descastes en las zonas de invernada, tal como recomienda el proyecto REDCAFE (“Reducing the Conflicts between Cormoránts and Fisheries on a pan-European scale”) (Carss, 2000)”. Los ecologistas insisten en que “no hay una sola prueba de que las matanzas de los cormoranes en los ríos asturianos hayan mejorado las poblaciones de salmones y truchas, el Principado nunca ha presentado un trabajo científico que las avale” y critica que el Principado “improvise” su gestión ambiental “como respuesta a presiones de ciertos grupos”, sin atender a “criterios científicos y éticos”.

Por ello, reclaman al Principado que cese en los descastes de cormoranes grandes, que aclare su posición frente a otras especies protegidas, como nutrias, garzas y martines pescadores y que trabaje para mantener la población de trucha y salmón con planes “que deberían incluir necesariamente la recuperación de los cauces fluviales, la eliminación de obstáculos, la persecución efectiva del furtivismo, la lucha contra la contaminación, el abandono de las repoblaciones o la reducción de los cupos de captura, el desarrollo de la pesca sin muerte, entre otros”. Las asociaciones que firman el escrito son: Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, Colectivo Ecologista de Avilés, Observatorio Justicia y Defensa Animal, Agrupación de Letradas por el Derecho Animal y Ambiental (ALDAA), Asociación Molín de Adela, Plataforma por la Defensa de la Coordillera Cantábrica, Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA), Grupu de Ornitoloxía Mavea, Coordinadora Ornitoloxica d’Asturies, Asociación Biodevas, Asociación de Animales con Derecho y Libertad (ANADEL).

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