Publicado el: 18 Ene 2019

El juez archiva la acusación contra el exalcalde de Pravia Carlos Guerrero

El juzgado de Lugo investigaba el “amaño” del ex regidor del PP para beneficiar a la empresa Aquagest mientras era asesor del Ayuntamiento de Cangas del Narcea, dentro del caso ‘Pokemon’

Carlos Guerrero / Foto PP

Redacción / Pravia

El juzgado de instrucción de Cangas del Narcea ha archivado la denuncia contra el exalcalde de Pravia Carlos Guerrero (PP) al que se le instruía una causa por un “amaño” para beneficiar los intereses de la empresa Aquagest mientras fue asesor del ayuntamiento de Cangas del Narcea. En el mes de agosto de 2015 el Juzgado de instrucción de Lugo remitía una pieza separada del caso llamado “Pokemon” al Juzgado de Instrucción de Cangas del Narcea en relación a unos hechos investigados que datan de diciembre y enero de 2013, que afectaban al exregidor previano mientras desempeñaba el cargo de asesor jurídico del Ayuntamiento de Cangas del Narcea.

Se investigaba si Carlos Guerrero (alcalde de Pravia entre 1995 y 1999 y brevemente en 2002) estaba implicado en un “amaño” para beneficiar los intereses de la empresa “Aquagest”, basándose en supuestas conversaciones telefónicas. El pasado día 10 de enero el juzgado de Cangas declaraba firme el archivo de la causa “al no resultar acreditada la perpetración de delito ni resultado lesivo alguno para el Ayuntamiento de Cangas del Narcea”. Declara así el sobreseimiento provisional y archivo de las actuaciones en relación a Juan Carlos Guerrero.
El exalcalde de Pravia afirma que “desde un primer momento siempre proclame mi total inocencia en este asunto investigado, solicitando incluso de forma voluntaria mi declaración judicial con la confianza de ser exonerado de inmediato. A pesar de ser inocente, por lealtad y para no dañar la imagen del equipo
de gobierno del PP y del Ayuntamiento de Cangas del Narcea, tome la decisión de dimitir de mi cargo de asesor municipal”, explica en un comunicado tras conocer el auto. “Ahora se hace justicia y se me absuelve judicialmente de los hechos imputados casi 6 años más tarde, quedando probado que mi
actuación profesional fue intachable, aunque quizás sea menos justicia a la vista del tiempo transcurrido”. En este sentido cree que resulta “imposible reparar el daño causado al honor personal y al prestigio como abogado, aunque me consideraría resarcido si situaciones como éstas no le vuelven a suceder a nadie que es inocente, y sirvan además para provocar una reflexión general sobre la prudencia y el respeto que se debe seguir siempre respecto a las valoraciones sobre
una investigación judicial”.

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