Publicado el: 17 Oct 2019

Paco Casielles: “Pravia necesita crecer y construir más”

El exalcalde y artífice de las villa actual, recuerda que tanto el nacimiento de Los Cuervos como el de Terplás partió de “ideas macarrónicas” que calaron

Fernando Romero / Pravia

Paco Casielles (Pravia 1942) siempre ha estado ahí, en Pravia, pero no le gusta figurar. A pesar de ello, Los Cuervos y el Ayuntamiento han querido que su nombre permanezca en la historia, por lo que la piragüera municipal ahora lleva su nombre. Inteligente, socarrón, trabajador incansable, curioso e inquieto (su amigos dicen de él que entra por una pared), ha estado en todos los frentes de batalla. La Pravia que hoy conocemos se debe, en gran parte, a él. Deportista, médico, empresario, político… y hoy jardinero, nada se le pone por delante.

-¿Contento con el homenaje?
-Agradecido, pero no me gustan los nombres y las placas. Soy de trabajo en equipo, y en Los Cuervos fuimos 7 los fundadores.
-¿Parece que las grandes empresas que ha emprendido en su vida tuvieron un origen modesto o, al menos, curioso?
-El club de Los Cuervos nació en una rebotica. Veíamos con interés el Descenso del Narcea en los años 50 que organizaban los de la fábrica de armas de Trubia. Mi abuelo y su familia eran de Infiesto. Mi madrina Araceli Camino era de la pandilla de Dionisio de la Huerta. El 1 de septiembre del 67 compramos una piragua y fuimos para el descenso del Narcea. Volcamos 3 veces. Empezamos a funcionar como club, entonces había más directivos que palistas. En el verano del 68 empezamos más en serio y quedamos primeros en el Sella. En el 71 ya éramos campeones de España. No había afición en Pravia, la creamos nosotros.
-¿Ha cambiado mucho el Club en todo este tiempo?
-La sociedad ha cambiado mucho. No se puede comparar. La primera camiseta de Los Cuervos las teñía mi madre Ahora hay equipaciones para todo. El país mejoró mucho y también las instalaciones de Los Cuervos (risas). El calentamiento lo hacíamos a pico y pala, construyendo el club. Cuando íbamos a correr por Pravia y alrededores salía la gente a mirar y nos decían “¡a los ladrones!”. Entonces nadie corría como hoy, era raro.
– Fundador de Los Cuevos, pero también alcalde de Pravia
– Sí, durante tres mandatos del 79 al 91, primero con UCD, luego independiente y posteriormente con AP. Hicimos mucho, reconstruimos el Ayuntamiento, la casa de cultura, el centro de salud, la traída del agua, el depósito, la residencia de ancianos de Forcinas, el alcantarillado y compramos lo que hoy es el polideportivo de Agones. No teníamos un duro. Cada alcalde tiene sus manías y por eso hay que cambiarlos. La mía era el agua. Además fuimos el primer ayuntamiento de Asturias informatizado. Cuando tiramos nuestro primer ordenador se lo quiso llevar el ayuntamiento de Oviedo. Eso sí, hacíamos los recibos a mano y había 12.500 pravianos, mientras que hoy somos 8.000. No cobrábamos nadie e íbamos por los pueblos en nuestros coches, yo en mi R5, arriesgando el tipo.

“Desde Cadavieco los consejeros de Agricultura han sido nefastos. La producción debe hacerse a escala industrial. Lo que hay ahora es simbólico. Hay que fomentar todo lo que producimos concentrando el esfuerzo”


– La población de Pravia, como la de Asturias va menguando. ¿Le preocupa?
– En parte es responsabilidad de la Administración. Los funcionarios cuando yo era alcalde vivían en Pravia, y los seis médicos con sus familias. Si el juez, el alcalde, el notario, el guardia civil, el párroco, los profesores y el médico y sus familias vivieran en los pueblos en donde ejrcen no pasaría esto. Por otro lado la Administración y los ecologistas ponen difícil la actividad económica en la zona rural.. Todo el bajo Nalón está lleno de restricciones, encorsetan cualquier actividad económica. Hay miles de hectáreas sin aprovechar. No te dejan plantar especies rápidas en el monte, prefieren matorral. La Confederación no te deja limpiar el río, pero ellos tampoco lo limpian. Desde Cadavieco los consejeros de Agricultura han sido nefastos. La producción debe hacerse a escala industrial. Lo que hay ahora es simbólico. Hay que fomentar todo lo que producimos concentrando el esfuerzo.
– Usted es un dinamizador social pero también un médico…
-Si. Estudié en Madrid y trabajé allí hasta que cansé y volví a Pravia como médico de la Seguridad Social hasta que pedí excedencia en 1989 porque había mucho talibán, como ahora.
-Y entonces, como no puede estar tranquilo, se hizo empresario…
– Sí. estába en un bar esperando a Ricardo Pire, éramos amigos desde pequeños. Nunca llegaba tarde y ese día lo hizo. Nos explicó que se retrasó porque le había llegado un camión de bandejas para el supermercado y que el transportista le pidió ayuda para descargarlo. Yo le pregunté, pero ¿cuántas bandejas traes?. “Tres camiones”, me contestó. Entonces hice números y le dije ¿porque no las fabricas tú mismo? Ganarías dinero. Así nació Terplás y luego Linpac. Fue una idea macarrónica. Yo fui director hasta que me jubilé en 2007. Llegó a ver 7.000 empleados, 500 de Pravia. Hoy hay 400.
-¿Cómo ve la Pravia actual?
– Pierde población y no se construye. Es el resultado de ayuntamientos anteriores, cuando empezaron a financiarse con las cesiones del suelo y a hacerse planes parciales. Nosotros fuimos el primer ayuntamiento de Asturias en hacer unas Normas Subsidiarias, pero entonces, no como ahora, había consenso con la oposición. Se miraba por Pravia. En los últimos 12 años se hicieron 12 planes parciales de los cuales 11 están inactivos y uno recurrido. La consecuencia es que en los últimos doce años solo se han construido en Pravia dos viviendas unifamiliares.

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