Publicado el: 19 Ene 2018

La Fiscalía pide un año y nueve meses de cárcel para una praviana por “trato degradante” a su abuelo

El Fiscal sostiene que la mujer aisló al anciano de familiares y vecinos, le hizo creer que tenía un tumor cerebral, le cambiaba la medicación y llegó a inmovilizarlo con una sábana para darle pastillas

 

Juzgado de Avilés, donde el lunes comienza la vista oral

Redacción/Pravia

Una vecina de Pravia se enfrenta a una posible pena de un año y nueve meses de cárcel por presunto trato degradante a su abuelo, de 94 años. La mujer está acusada de aislar al anciano de todos sus familiares y vecinos, cambiarle la medicación, convencerle de que tenía un tumo cerebral y, al menos en una ocasión, atarle con una sábana para darle pastillas. El hombre finalmente acabó muriendo de un fallo respiratorio producido por efecto secundario de la medicación que estaba tomando, aunque el fiscal considera que la acusada no es responsable de su muerte. La vista oral se celebrará el lunes en el Juzgado de lo Penal de Avilés.

Los hechos se remontan a 2014, cuando el anciano, nacido en 1924, sufrió una caída y fue a residir con su nieta, en Pravia. Hasta ese momento vivía en Villaviciosa y, pese a su avanzada edad,  tenía buena salud, pese a la depresión y el insomnio que padecía desde el fallecimiento de su esposa. Por ello “le había sido pautado en el Centro de Salud de Villaviciosa la siguiente medicación: Escitalopram 10mg (1 comprimido cada 24 horas), Orfidal 1mg (un comprimido cada 24 horas) y Adiro (1 comprimido cada 24 horas); además de ello, un neurólogo privado le había prescrito la toma de Mysoline”.

 

El Ministerio Fiscal sostiene que, desde ese momento, la acusada privó a su abuelo “de todo contacto con los familiares de Villaviciosa, así como de hablar con cualquier vecino. Le manejaba las cuentas y disponía de su dinero; además, le hizo creer que padecía un tumor cerebral, lo que motivó que le entregase de forma voluntaria a la acusada 45.000 euros para curarse. Al mismo tiempo, era la acusada quien controlaba toda la medicación que se le suministraba, medicación que la propia acusada guardaba en un armario de la cocina, sin que en ningún caso estuviera a disposición del anciano”. Según la Fiscalía, la vecina de Pracia “por sí misma y sin autorización médica, cambió la medicación que tomaba”, de manera que le daba con el desayuno y la merienda dos pastillas de orfidal (un tranquilizante) en cada toma, además de unas gotas de Haloperidol, un antipsicótico, tres veces al día. A partir del 15 de abril de 2014, esta medicación, decidida por la acusada, fue suministrada por la cuidadora contratada para atender al anciano, según el relato de la Fiscalía. En una coación le ató con una sábana para darle las pastillas, según el Fiscal.

El 22 de abril, la acusada recibió una llamada telefónica en la que se le comunicaba que le habían concedido una plaza en una residencia geriátrica a su abuelo, por lo que debía ser trasladado. “A la hora de la comida, la acusada le suministró la medicación prescrita por el médico y lo hizo en dosis de rango terapéutico. Ahora bien, la asociación de benzodiacepinas con barbitúricos, sustancias detectadas toda ellas por estudio toxicológico” le provocaron, prosigue la Fiscalía, “un efecto secundario de depresión respiratoria, lo que asociado a su edad, le ocasionó la muerte a las 17:00 horas de ese día”. La Fiscalía considera que la muerte “no puede imputarse al actuar imprudente de la acusada, ya que las muestras detectadas en el fallecido derivan todas ellas de medicinas prescritas por el médico y en cantidad no sólo no letal, sino en rango terapéutico”.

La Fiscalía considera que “los hechos son constitutivos de un delito de trato degradante del artículo 173.1 del Código Penal y solicita que se condene a la acusada a 1 año y 9 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, además del pago de las costas procesales”.

 

 

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