Publicado el: 09 Sep 2020

Lourdes

Necrológica, en el fallecimiento de Lourdes Álvarez, enfermera del centro de salud de Pravia

Lourdes Álvarez

Casimiro ÁLVAREZ

Reconociendo que la muerte es algo tan natural que está indisolublemente asociada a la vida, la lógica nos induce a pensar que, salvo cuando es ocasionada por enfermedades o accidentes, se rige por un orden cronológico, es decir, la edad sumada a la herencia genética determinan el momento del fallecimiento; de manera que es lógico pensar que los más ancianos de la familia tienen más posibilidades de morir primero que los de menor edad. Sin embargo, en este caso que me afecta de lleno, ha sucedido lo contrario; yo no debería enterarme del fallecimiento de mi hermana menor, porque lógicamente debería morirme primero. Supongo que por esa razón, alguien tan curtido a base de años arrastrando el pellejo por las trincheras de la vida, curado de fobias, pasiones y espantos, escéptico y antidogmático, acostumbrado a razonarlo todo, no consigue entender que un ser tan bueno y querido como mi hermana menor, Lourdes, pueda aparecer sin vida una mañana en su cama, sin haber padecido nunca dolencias o síntomas que lo hicieran presagiar. Hasta lamenté ser ateo por no poder culpar a nadie, ni siquiera a Dios, de algo tan injustificado y doloroso. Probablemente no sea objetivo, pero llevarse antes de tiempo a una persona tan extraordinaria y querida como Lourdes, es una aberración de la naturaleza. Todo el que la conoció o trató en cualquiera de las facetas de su vida, guarda un buen recuerdo de ella. Desde su infancia en Proaza, pasando por el colegio de Oviedo, la universidad, o los distintos lugares donde trabajó de enfermera, la mayor parte del tiempo en el C. S. de Pravia, o sus vecinos de Grado, donde vivió durante toda su etapa laboral, Lourdes sólo dejó buenos recuerdos y cariño a raudales. Fue una niña risueña y divertida, estudiante brillante siempre dispuesta a ayudar a sus compañeras, enfermera vocacional, trabajadora responsable y ejemplar, absolutamente discreta que intentaba pasar inadvertida en todo lugar, cariñosa, con gran sentido del humor, que se hizo querer en todos los lugares por donde pasó.

Pero la mejor descripción de Lourdes es el breve resumen de opiniones de algunos compañeros de trabajo y pacientes: M. C. (médico que fue de Pravia).- Ahora trabajo en C……, pero durante el tiempo que compartí con Lourdes en Pravia pude conocer a una excelente persona, buena compañera y gran profesional. R. B. .- Vivirá siempre en mi recuerdo. Trabajamos juntas durante 10 años… y siempre fue y será mi enfermera favorita. R. O. (médico SAC).- Adiós Lourdes: cuánto extrañaremos, después de tantos años, llegar a Pravia y que nunca vuelvas a estar para recibirnos con uno de tus saludos, tantas veces socarrones, y alegres. Qué rabia que la vida, o mejor dicho la muerte sea tan injusta. D.E.P. compañera. E. F. .- Un gran dolor esta mañana. Siento mucho la pérdida de Lourdes. Ha sido una compañera siempre entrañable, muy buena profesional y muy querida. Siempre estará en nuestro corazón. T. F. A. médico del CS de Pravia.- Era una gran compañera, muy buena profesional y gran mujer. C. (compañera pediatría Pravia).- Se va una gran compañera, pero mejor persona. Qué pena tengo, siempre la voy a recordar con esa sonrisa, y como ella decía, estupenda. A. M. (compañera CS de Pravia).- Se va una de las mejores enfermeras y compañeras de trabajo. Nos deja un gran vacío. G. R. (su compañera pediatra).- Ha sido una tremenda suerte tener a mi querida Lourdes cerca estos años. Lo siento en el alma. N. y M. .- Nos deja una gran persona y sobre todo una gran profesional, con la cual mi hija (3 años) nunca tuvo miedo a vacunarse, gracias a ella. P. F. (enfermera SAC).- ¡Mi compañerina! Te tendré siempre en el recuerdo y echaré de menos tu sonrisa y buen humor. Es una pérdida enorme. ¡Qué consuelo les cabe a sus dos hijos, aunque ya sean mayores, a mi otra hermana Isa, que desde que nació Lourdes fueron inseparables, a su actual cónyuge Fran con quien fue tan feliz, y su familia, a sus cinco sobrinos que la adoraban, a su exmarido y toda su familia que sólo guardan buenos recuerdos de ella, a sus compañeros de trabajo, y a sus amigos y vecinos!. A mi sólo me consuela, mínimamente, saber que se le escapó la vida de manera tan discreta como vivió, sin enterarse, sin el menor sufrimiento, como demuestra el gesto relajado de su cara, con los ojos cerrados, y en posición de sueño profundo. Pobre consuelo, ya lo sé, pero que a la vista de tantas situaciones sufridas por amigos, familiares y conocidos, provocadas por enfermedades crueles, supone cierto alivio. ¡Hermana querida, cuánto te echamos todos de menos!.

Comentarios:
  1. Antonio Fernández Perez dice:

    Muchas gracias por compartir este artículo.Para mi ha sido un referente por el trato que he tenido con ella, a través de mi hijo.Realmente debiéramos fijarnos más en el buen hacer de personas como Lourdes que aunque intenten pasar desapercibidas tienen un mérito excepcional

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