Publicado el: 15 Ago 2018

Guardas y ecologistas denuncian la falta de control de la pesca furtiva

Las ventas ilegales superarían el 50% de producto, afirma el Colectivo Ecoloxista, mientras que la Asociación de guardas se queja de falta de medios y coordinación contra la pesca clandestina

 

Un pescador, durante la campaña legal en el Narcea

 

Redacción / PRAVIA

Los guardas rurales del Principado y el Colectivo Ecoloxista de Asturies denuncian “la falta absoluta de control en la pesca ilegal del salmón”, y que en el caso del Nalón-Narcea se agrava con problemas de logística como “el estado al borde de la ruina del centro de testaje de La Rodriga”. Para la Asociación Profesional de los Agentes del Medio Natural del Principado de Asturias  (AGUMNPA) la reducción de la especie en este área se debe en gran parte “a la precariedad de recursos de control y vigilancia con la que trabajamos”, que en el Bajo Nalón y Bajo Narcea se reduce a “a siete guardas y un guarda mayor”. Pocos efectivos para una zona que incluye otros cauces como el Pigüeña y que, además, no se ciñe solo a la vigilancia fluvial, sino al resto de labores de un área rural extensa en la que problemas como el lobo o los incendios forestales ocupan gran parte del trabajo.

Para ello, los portavoces de Agumnpa piden “más personal, que no tiene por que ser muchos más guardas, y más material de trabajo”, ya que en la zona “tenemos solo tres vehículos, alguno ya con sus años y con poca operatividad”. Pero sobre todo, desde la portavocía de Agumnpa solicitan “más coordinación desde la Consejería”. Y es que “actualmente tenemos los horarios que pueda tener un administrativo en una ventanilla, y así es imposible coordinar una vigilancia eficaz”. El orden ante esa dejadez es la clave: “no hay un protocolo definido desde Oviedo ni programa coordinado que permita hacer vigilancias nocturnas o jornadas extensas y con eficacia”, denuncian.

Así, desde Agumnpa se constata que en términos organizativos “falla todo: desde la vigilancia en los ríos y la falta de recursos hasta el control en los puntos de venta del salmón”. Y este último es un elemento importante, ya que actualmente “no se hace inspección en la procedencia de piezas en restaurantes, rulas y pescaderías, algo que en los años 90 sí existía”, explican.

En cuanto a cifras “es imposible darlas por esa falta de control, pero el furtivismo existe donde hay pesca”, constata el colectivo de guardas rurales. A más abundamiento “el declive de la especie en el Nalón y el Narcea se debe en gran parte a ello, y más ahora que están entrando los ejemplares que crían”. Según se observa desde la portavocía de Agumnpa, de continuar en la tesitura actual “la bajada de la especie va a ser dramática en un plazo de tres a cuatro años”.

Las observaciones de Agumnpa son compartidas desde el Colectivo Ecoloxista d’Asturies, que denuncia que tanto las Consejerías de Fomento del Principado y de Sanidad, así como la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo “nos informan que no han pillado ningún comercio ilícito de salmones salvajes de nuestros ríos, a pesar de que asociaciones de hostelería y varias sociedades de pescadores reconocen que el 50% o hasta el 80% de los salmones pescados en Asturias acaban vendiéndose a la hostelería de modo ilegal”. Los ecologistas, al margen del preocupante descenso de esta y otras especies piscícolas en los ríos asturianos, constatan el riesgo que supone “la permisividad ante prácticas mercantiles sin control ni económico ni sanitario alguno”.

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