Publicado el: 06 Mar 2018

“Las drogas no entienden de clase, género, ni nivel cultural”

Naly Fernández, directora del centro terapéutico Arais advierte que la adición siempre acaba controlando a la persona

Nely Fernández

 

Lucía MARTÍNEZ / Pravia

En 1991, cuando la heroína castigaba con dureza a Asturias, y también a Pravia, Naly Fernández Feyto comenzó a trabajar como voluntaria en la Asociación de Amigos contra la Droga de Pravia, fundada por el entonces párroco, recientemente fallecido, José Luis Argüelles. Hoy, casi 27 años más tarde, dirige el centro terapéutico ARAIS.
-¿Qué la llevó a ponerse al frente de un centro como éste?
-En los años 90 tanto Pravia como los municipios limítrofes estaban siendo muy castigados por el consumo de heroína. La asociación y el Ayuntamiento trabajaron mucho para buscar alternativas de atención a toda aquella generación. Desde ese momento estuve colaborando tanto en la apertura del centro como voluntaria y con total dedicación durante largos periodos de tiempo, pasando luego a ser contratada como trabajadora social y terapeuta, asumiendo posteriormente la dirección.
-¿Cuántos profesionales forman el equipo?
-Dos psicólogas, médico, educadora social, trabajadora social, integrador social, técnico en animación sociocultural, un monitor intendente y dos monitoras de fin de semana. También contamos con voluntariado compuesto por una abogada, un profesor para impartir taller de cultura general, una psicóloga que imparte el taller de expresión corporal y tres personas que realizaron el programa residencial en el pasado.
– ¿Cuentan con ayudas?
-ARAIS es una asociación sin ánimo de lucro que se mantiene por sus socios y especialmente con ayudas municipales, regionales o nacionales. Cuenta con la cesión gratuita por parte del Ayuntamiento de Pravia de las instalaciones, así como la gratuidad de todos los impuestos municipales, de la luz y del agua. El compromiso se ha mantenido desde el principio, independientemente de quién gobierno, y además, el Ayuntamiento siempre ha participado en distintas obras para el mantenimiento del edificio. También la Mancomunidad de las 5 Villas se implicó en las obras de adaptación al pasar de centro de día a centro residencial. Empezamos con cinco plazas residenciales subvencionadas por el Plan Regional de Drogas a través de la Consejería de Servicios Sociales hasta 2010, que hemos ido aumentando hasta quince, y hace ocho años accedimos al concurso de gestión del mismo número de plazas subvencionadas por el SESPA a través de la Consejería de Sanidad. Desde 1991 ARAIS es miembro de UNAD, Unión Nacional de Ayuda al Drogodependiente declarada de utilidad pública en 1994. Contamos con colaboraciones con el Banco de España a través del Plan Nacional de Drogas, con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para el cumplimiento de medidas alternativas, la Universidad de Oviedo para la realización en nuestra entidad de prácticas, con el Banco de Alimentos, la Fundación Alimerka, la fundación Liberbank, Cafés Toscaf y un largo etcétera.
-¿Cuántos pacientes tiene?
-ARAIS cuenta con programa residencial y ambulatorio. El programa residencial dispone de 20 plazas, dos destinadas a la fase de incorporación sociolaboral, tres plazas privadas para personas residentes fuera de Asturias y quince plazas conveniadas con el SESPA. Actualmente hay quince personas realizando el programa residencial, con lista de espera para las plazas conveniadas y seis personas realizando el programa ambulatorio.
-¿Cómo se trabaja con estas personas enfermas?
-Se desarrolla el programa terapéutico cognitivo conductual desde un enfoque biopsicosocial de la adicción, a través de terapias individuales, grupales, familiares y/o de pareja; así como actividades deportivas, talleres ocupacionales y laborterapia. El objetivo es que la persona protagonice su cambio.
-¿Qué diría a esa gente que considera a sus pacientes viciosos en vez de enfermos?
-Que la Organización Mundial de la Salud contempla la adicción como un trastorno de salud mental. Quiero creer que esos prejuicios pertenecen al pasado y si se mantienen hoy en día responden al miedo a lo desconocido o diferente y desinformación.
– Con un trabajo como el suyo, ¿se llega a desconectar?
-Como sucede con cualquier trabajo que implique un contacto tan cercano e intenso con las personas y sus dificultades e ilusiones, no es fácil desconectar y muchas veces es inevitable llevarte el trabajo a casa. Con los años he ido aprendiendo, es fundamental para evitar el ‘burnout’ .
-Tendrá miles de anécdotas. ¿Alguna que le haya marcado?
-Hay muchas, algunas dolorosas y otras alegres. Las dolorosas son las protagonizadas por la muerte por sobredosis u otros daños colaterales derivados del proceso adictivo. Entre las alegres, destacaría la de un hombre con adicción al alcohol de origen angoleño y 44 años de edad. Desde que tenía cuatro años no había visto a su madre, ni tenía noticias de ella desde que su padre decidió separarse y llevárselo. Llegó a ARAIS sin recursos económicos pero con el objetivo de superar su adicción y contactar con su madre. Y lo conseguimos, a través del consulado de Angola en Madrid, que le pagó el viaje tras conocer su historia. Aún recuerdo la despedida en el aeropuerto de Ranón y su emoción y la de su madre al hablar por primera vez por teléfono. Ha contactado con nosotros desde allí, compartiendo su nueva vida y su felicidad. También me emociona la llamada anual por Navidad de otra persona que estuvo hace veinticinco años en el centro y nos llama para decirnos que siempre formaremos parte de su familia. Me pondría a contar y no pararía…
-Cuando un paciente consigue superar sus adicciones, será una satisfacción, pero si no lo logra ¿cómo lo vive?
-Las recaídas son una fase de las adicciones, pero esto no implica que no afecten. Muchas veces para lograr mantenerse abstinente es necesario encontrarse en el momento adecuado y se tienen que dar factores de protección, como contar con red de apoyo social y familiar, una adecuada inserción sociolaboral, independencia económica, óptima utilización del tiempo libre, resiliencia… Las recaídas las vivo con tristeza o con frustración pero también con esperanza, deseando que sirva como aprendizaje para lograr que sea la última.
-¿Qué les diría a esos jóvenes que empiezan a tontear con las drogas, con el clásico “yo controlo”?
-Algo muy simple: las drogas siempre te acaban controlando. Cuando personas jóvenes llegan al centro y se comparan a otras de más edad siempre sienten que no tienen los mismos problemas de salud, familiares o judiciales y suelen decir que no llegarán a tenerlos porque controlan. Siempre les responden lo mismo: “creíamos lo mismo que tú y aquí nos tienes”.
-¿Cree que las adicciones afectan más a una clase social o a todas?
-Las adicciones no entienden de edad, género, nivel cultural y mucho menos de clase social. Este es otro de los estereotipos que existía cuando yo empecé a dedicarme a esto, quizás el que más predominaba.

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