Publicado el: 12 Mar 2018

Cien años de la rula de La Arena

La bonanza económica en España a consecuencia de la I Guerra Mundial animó a los pescadores a construir el edificio

Rula de San Juan de la Arena

Por Severino FIDALGO

Escribo San Juan de la Arena cuando podría poner solo L’ Arena, porque sabemos que su patrón es San Juan y conocemos la ligazón de aquellas gentes a todo lo que significaba solicitar protección y buena pesca, amén de las penurias de los pescadores para conseguir el sustento. Recordemos la no tan lejana galerna de 1961, por eso es conveniente saber de dónde venimos. En este caso nos estamos remontando a 1917, año en el que aquellas personas que inteligentemente ya habían constituido el Pósito de Pescadores ‘El Progreso Marino’ aprovecharon la pequeña bonanza económica que venía como consecuencia de la Primera Guerra Mundial y empezaron a construir la Rula, término que recoge el Diccionario, en su 3ª y 4ª acepción, que se utiliza solo en Asturias y Málaga como: (3ª) lonja de contratación de pescado, (4ª) rueda o grupo de pescadores que forman una compañía para la venta o la compra de pescado. Contaba con 350 asociados en 1932, esto dice mucho de la importancia que tenía la pesca en aquellas épocas. Abundando en datos diremos que ya había 18 embarcaciones movidas por vapor, aparte de otras, siendo la 4ª potencia en volumen de ventas -esto referido a Asturias- y 3ª en industrias conserveras.
Si bien ya constituía un progreso importante la constitución de un Pósito, con lo que ello significa, su labor estaba orientada a la asistencia de todo tipo de sus asociados, principalmente asistencia sanitaria y con el edificio construido de la Rula, toman la determinación de solicitar las infraestructuras adecuadas al volumen de pesca desembarcada; estamos hablando ya de los años veinte, momento en el que el puerto de San Esteban de Pravia (el inicio de su historia contemporánea podemos situarla en 1.862) era de titularidad estatal. La JOP de San Esteban se crea por R.D. de 23 de agosto de 1.926 (estos datos son necesarios para comprender el funcionamiento de los dirigentes de El Progreso Marino, que a su vez dirigían los destinos de La Rula, al igual que se consideraba como puerto de la margen derecha con actividad propia generada por la actividad pesquera.

Desembarco
Los dirigentes de la rula (es decir esta sociedad) escribieron el 24 de mayo de 1927 al Ministro de Fomento D. Rafael Benjumea y Burin, conde de Guadalhorce, solicitando la designación de un sitio para hacer en el expresado puerto las operaciones de desembarco de la pesca en toda marea, pues las circunstancias en que se encuentra actualmente aquel paraje debido a la falta de calados (¿os suena?) y estado de la coronación de los muelles estas operaciones no se pueden efectuar con seguridad. Esta instancia también es remitida a la J.O.P. de San Esteban.
La dirección facultativa, el ingeniero que recibió el escrito era D. Gustavo Piñuela Martínez, informando favorablemente y quien lo ejecutó en 1.930 fue D. José Marín Toyos (nombre de la embarcación de salvamento de náufragos, para más datos insumergible). En 1.930 se subastaron 2.662.584 kg de pescado, correspondiendo a las embarcaciones de L’Arena 1.639.872 Kg.
Este retazo de historia quiere ser un recuerdo muy cariñoso para todos aquellos pioneros del asociacionismo que fundaron El Progreso Marino, La Rula, y para todas las personas que a cualquier hora de la noche, cuando la sirena de la rula tocaba, se dirigían a las fábricas de conserva, fuesen de la orilla que fuesen (sin pasarela), y también para las tiendas que en época de mala pesca les fiaban hasta la próxima costera.

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