Publicado el: 10 Mar 2020

“Los puentes fijan población”

Vecinos de Beifar y de Pronga retoman su batalla por la pasarela que les unía

María y Belén, junto al puente destrozado

 

F. Romero / Pravia
María Fernández y Belén Fernández, ambas vecinas de Beifar (Pravia), están retomando con ganas una vieja reivindicación: la reparación del puente colgante sobre el Nalón que les unía con Pronga. Parece un asunto menor, dicen, pero no lo es por el importante servicio que da la conexión entre ambos núcleos: cuidado de fincas, ferrocarril, cementerio, servicios religiosos y hasta que jueguen los cuatro niños que hay entre los dos pueblos.
– Se llega por un camino estrecho parece algo oculto…
– Han pasado diez años desde la riada que lo destrozó. Ha crecido la vegetación. Antes se llegaba en coche y era un acceso muy transitado sobre todo por la gente de Pronga que venía a coger el tren.
– ¿Cómo retomaron esta antigua lucha?
– Por aburrimiento y cansancio al ver que pasaban los años y nadie hacía nada. Arrancamos con una página en Facebook, empezaron a subir fotos unos y otros y así… Luego nos reunimos varias veces y ahora somos unos 20 vecinos. En total hay 50 residentes entre ambos pueblos.
-¿Este puente es un signo de identidad de ambos pueblos?
– Sí. Primero había un antiguo embarcadero antes de la Guerra Civil para pasar de una orilla a otra. Tras la guerra construyeron un puente de madera, hace ya 73 años y en 1995 lo hicieron como lo conocemos ahora, de metal galvanizado.
-¿Y el agua se lo llevó hace diez años?
– Si en la riada de 2010. Quedó ladeado. El destrozo no fue para tanto, el suelo estaba perfecto. Pero en 2019, un contenedor que iba a la deriva arrastrado por la corriente estuvo toda la noche golpeándolo y remató el destrozo. Si hubieran actuado antes no sería tan caro. Ahora probablemente tendrán que hacerlo nuevo y más alto, para evitar que vuelva a pasar lo mismo.

“Los de Pronga tardaban antes 10 minutos en cruzar para ir a coger el tren o al cementerio. Hoy tienen que dar un rodeo de 10 kilómetros”


“Los políticos se tiran la pelota unos a otros y así llevan diez años. Hoy es un amasijo de hierro peligroso que además es un riesgo”


 

-La incógnita sigue siendo el propietario ¿no?
– Estamos investigándolo, aunque creemos que es el Principado. Ellos han puesto el cartel de prohibido el paso y la Confederación Hidrográfica dice lo mismo, aunque son ellos quienes autorizan las obras.
– Ya han mantenido reuniones con los alcaldes de Pravia y de Candamo…
– Si, a raíz de empezar a salir en los medios nos llamó, primero el alcalde de Pravia y luego la alcaldesa de Candamo. Parte del puente está en Candamo, aunque en las casas de este concejo no hay vecinos residentes, son todos de Pravia. El alcalde de Pravia nos dijo que había un proyecto de reconstrucción que costó 14.000 € del cual nunca informó a los vecinos. Sabemos que en 2018 se votó una moción de IU en favor de la reparación, pero luego el PSOE no lo incluyó en el programa electoral. En Candamo se comprometieron a presionar ante el Principado. De Pravia no vimos mucho compromiso, la verdad
– El problema sigue ahí pero han pasado ya un montón de políticos a hacerse la foto ¿no?
– Así es. De la Junta General unos cuantos. Pero nada. Se tiran la pelota unos a otros, que si la culpa es de la Confederación, si del Principado, de los ayuntamientos… y así diez años. Todos hablan del problema del despoblamiento. Se empieza por una cosa tan sencilla como arreglar un puente, que lleva dando un servicio público durante más de 70 años. Los puentes también fijan población.
-¿Realmente es tan importante este puente para los dos pueblos?
– Somos 50 vecinos entre los dos pueblos. Los de Pronga tienen que venir aquí para el cementerio y los servicios religiosos, además de para coger el ferrocarril. Antes tardábamos 10 minutos, ahora hay que rodear por carretera que son 8 kilómetros y coger un taxi. Por otro lado era muy utilizado por pescadores, ciclistas, excursionistas…
– ¿Cual es la situación actual del puente?
– Es peligroso. Hay una parte que está en el aire y es un amasijo de hierros. Por aquí pasan los piragüistas de Murias y es un riesgo. Les puede caer encima.

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