Publicado el: 02 Abr 2020

Pravia: Semana Santa “sin pueblo” ni procesiones

La Colegiata mantendrá las misas “minimalistas”, el tañido de campanas y hace un llamamientos a los niños del concejo para que elaboren en casa sus palmas, que serán bendecidas cuando se supere el confinamiento

La colegiata de Pravia

F. R. G. / Pravia

La Semana Santa de 2020 será muy especial a causa de la pandemia de coronavirus. Este domingo día 5, es el Domingo de Ramos pero las celebraciones se harán “sin pueblo”, como lo denomina el arzobispo de Oviedo Jesús Sanz. En Pravia su párroco Miguel Ángel García propone a los niños y niñas de la villa que preparen de manera artesana sus palmas en sus casas, que serán bendecidas una vez se levante el confinamiento. Tampoco habrá misas telemáticas, como en otras parroquias. “Vamos a seguir en Semana Santa con la rutina que estamos teniendo estos días, es decir, todos los días misas a las doce de la mañana (solo pueden entrar unas pocas personas al templo), salvo los sábados que es a las seis de la tarde”, explica el párroco. Además, se seguirán tañendo las campanas  a las 8 de la tarde en homenaje a sanitarios y las personas que luchan desde su trabajo contra el virus. Posteriormente las campanas doblarán a muerto, en recuerdo de los fallecidos por el coronavirus. Se mantienen además los rosarios (se avisa por el grupo de whattsapp de la parroquia).

Por otro lado el arzobispo de Oviedo ha remitido ya a todas las parroquias las normas para la celebración de esta Semana Santa “que se han visto inevitablemente alteradas en sus tiempos y espacios por esta pandemia”, señala Sanz Montes que recuerda que se han cerrado iglesias, ermitas y centros de culto aunque los sacerdotes “han sido invitados a celebrar diariamente la Santa Misa por las personas que han ido falleciendo”.

El arzobispo habla de una “inédita” Semana santa y justifica las indicaciones para “evitar el exceso de una actuación que sería inadecuada como si nada hubiera pasado o el defecto de inanidad que nos dejaría sin celebrar debidamente el corazón de la liturgia cristiana”. Por eso las normas que se han elaborado desde el Arzobispado “sin asistencia del pueblo, afectan a las parroquias directamente”. Expresa Sanz que “a todos nos apena este ‘ayuno’ de cuanto en situaciones normales podemos vivir y hasta gozar con inequívoco fruto espiritual y gracia eficaz para nuestras vidas pero es momento de unirnos en espíritu y verdad para adorar al Dios vivo mientras nutrimos nuestra alma de su palabra y vivimos la nostalgia de sus sacramentos como una verdadera hambre de su santa Eucaristía”.

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