Publicado el: 25 Abr 2020

Erik desde Peñaullán, a disfraz diario

El niño, de 5 años, sale todas las tardes al tejadillo de su casa con un atuendo temático y artesanal para homenajear a los que están en la primera línea de la lucha contra el COVID19

F. R. G. / Pravia

En su casa de Peñaullán para Erik González Domínguez el confinamiento no es ni aburrido ni triste. A sus cinco años, Erik, con ayuda de su madre Mónica, se fabrica cada día un disfraz diferente para hacer su pequeño homenaje a los que diariamente luchan en primera línea contra el coronavirus. “Está deseando que lleguen las ocho para salir al tejadillo que tenemos sobre el porche para aplaudir con su disfraz y que le vean todos los vecinos” explica Mónica. Lo lleva haciendo desde que comenzó el confinamiento. Empezó con los disfraces que tenía por casa. Un día quería disfrazarse de bombero, porque se quedó algo frustrado cuando se suspendió la visita al Parque debido a la pandemia. “Empezamos a hacer nosotros los disfraces reciclando material que teníamos por casa, cartones, bolsas de basura, telas….” Son ya decenas de trajes los que se ha hecho: policía, bombero, médico, enfermero, panadero, comerciante, vaquero, indio… y siguen.

Erik, que es alumno del colegio Santa Eulalia de Mérida de Pravia, no solo se lo pasa bien saliendo a mostrar su disfraz todas las tardes en su pueblo, sino también en el proceso previo, porque le gustan mucho las manualidades, tanto como a su madre. Así que el confinamiento se hace menos aburrido y el tiempo pasa menos lento para esta familia.

 

Erik junto a su padre con otro disfraz

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