Publicado el: 29 Ene 2019

El sector del kiwi del Bajo Nalón, muy tocado por las riadas

Los empresarios afectados piden flexibilidad a la Confederación para que les permita construir escolleras o defensas y exigen a la institución estatal un mejor mantenimiento de los ríos

Plantación inundada de Kiwinatur

 

F. R. G. / Pravia

“La última riada nos puso en jaque”, explica Francisco Javier Feito, gerente de Kiwiastur, con plantaciones de kiwi en Peñaullán. Las pérdidas del sector en las vegas del Nalón han sido “cuantiosas” . Uno de los productores más perjudicados ha sido la empresa Kiwinatur. Alejandro Lechado asegura que han perdido “mucho dinero“. Ambas empresas asumen lo ocurrido pero quieren poner remedio para que no vuelva a suceder o, al menos, los daños se aminoren. Para ello creen necesario sentar en un a mesa a las partes implicadas, especialmente a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, institución estatal “que ni come ni deja comer”, señalan, en el sentido de que ni hace un mantenimiento de los cauces ni permite a las empresas del sector llevar a cabo obras de protección frente a las riadas.

Kiwinatur fue la empresa más afectada por las últimas riadas. Sufrieron daños en más de 60 hectáreas, 18 de ellas en Forcinas, otras 15 en El Campón y el resto en Riberas de Pravia, que era la zona de expansión de la empresa y en donde ya estaba en marcha la primera fase de ampliación. También se vieron afectadas otras tierras con cultivos de frutales en la zona de Agones. “Llevó tierra, tiró árboles justo en un momento clave, cuando estábamos podando y atando las plantas. Tendremos que volver a empezar tras retirar toda la basura que nos ha dejado el río, lo que nos llevará una o dos semanas”, explica Lechado.

“Ha sido un auténtico desastre, nos ha afectado no solo a la tierra sino a la maquinaria y a los equipos: dos tractores, un bulldocer, un todoterreno…” explica. Cree que la Confederación debería ser más flexible y permitir que las empresas tomen medidas de protección frente a las riadas, bien sea con escolleras o “dejándonos a nosotros mantener limpios los ríos y los cauces, pero todo son impedimentos por parte de la Confederación”.

Por su parte Javier Feito recuerda que sus plantaciones estuvieron 48 horas bajo el agua “y afectó a las raíces de las plantas. Está todo lleno de maderas y porquería que nos dejó el río y está todo lleno de lodo”. Feito asegura que aunque sufrieron muchos daños, “el diseño de plantación que hicimos mitigó el impacto, por ejemplo, la base de riego la teníamos elevada”. Así y todo algunas plantas se rompieron por la presión del río “eran plantas jóvenes que tardan 4 o 5 años en crecer”. Kiwiastur tiene terrenos en Peñaullán, en total unas 8 hectáreas y otras 12  para plantar “en donde tendremos que empezar de cero”. “La comercialización del sector está en jaque después de esto, no en jaque mate pero sí en jaque” asegura.

Feito critica la actuación de las distintas administraciones, aunque salva al Ayuntamiento de Pravia “el alcalde de Pravia actuó con gran pragmatismo, nos ayudó a sacar la maquinaria, vino a valorar los daños. Deberían tomar nota otros alcaldes”, señala, y pide que todos los implicados se sienten a hablar en una mesa para tomar medidas y evitar que vuelva a ocurrir algo así,.

El gerente de esta empresa, con sede en Llanera explica que en el polígono en donde están “hay sensores por todas partes para la contaminación y cuando se dispara se activan los protocolos de actuación. Me pregunto que si ya sabían 5 días antes que iba a haber este temporal ¿por qué no aprovecharon para bajar los niveles de los embalses que estaban al 65%. Podían haberlo hecho y el daño hubiera sido menor. ¿A que no ocurrió lo mismo en la cuenca del Esva? No, porque habían bajado el nivel previamente”, explica. A ello añade que es necesario limpiar los ríos, implicando también a los ribereños, “aunque no nos dejan. Antes los árboles se aprovechaban y reciclaban, ahora no te los dejan tocar y está el río lleno de ellos”. Para Feito otra opción sería plantar árboles de ribera “para que sirvan de pantalla. No es culpa de nadie sino de todos, pero hay que sentarse y hablar porque ahora se dañaron las vegas, pero no se puede descartar que en otra ocasión pueda llevarse un pueblo o un autobús escolar”. Además piensa que las administraciones “tienen que invertir mucho en el Nalón, como ya hicieron en Mieres”.

 

Árboles arrastrados por el río

 

Un coche de la empresa al que afectó la riada

 

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