Publicado el: 11 May 2017

La otra cara del político

Por César José LLANES

En mi opinión, todos los partidos políticos fueron y son responsables, en mayor o menor medida, para bien o para mal, del resultado de la política de toda índole que llevaron a cabo durante todos estos años en España y que, el resultado final, es el que todos conocemos. Un destacado líder del PSOE, al poco de comenzar a gobernar la nación, allá por el 1982 dijo, “España dentro de unos años no la conocerá ni la madre que la parió”. Pues bien, parece que sabía lo que había que hacer para llegar a conseguir esos resultados.

Nos dijeron que estábamos atrasados y reprimidos, pero con la llegada de la libertad y con los dotes de líderes inteligentes que ellos poseían, España sería una explosión de sabiduría, en cultura, justicia, educación, ciencia… pero, por desgracia, la realidad es otra muy distinta, dramática.

Llegamos a niveles nunca vistos en corrupción, paro, fracaso escolar, drogas, robos, suicidios, violencia de género, acoso escolar, inseguridad… hasta dentro de tu propia casa. Una “joya” de sociedad, totalmente contraria a la que nos prometieron.

Para llegar a esta situación, emplean la televisión, el cine, la literatura. Llenan de maldad y de banalidad todo lo que rodea la vida del ciudadano. Promocionan al “progre” (figura que Carlos Marx definía como el tonto del calendario) y en muchas ocasiones premian a los más ineptos y ejercen una censura férrea sobre los ciudadanos con valores.

En España, parece que se escapan los supuestos delincuentes números uno en el ranking de la delincuencia, y también muchos de los otros. ¿Dónde está el principio de justicia, de predecible y ejecutable?

El aumento de la delincuencia fue espectacular en las últimas décadas. Parece que los delincuentes de España y de otros países del mundo ven a España como a un país con poco riesgo a la hora de delinquir. Solo el año pasado, según el Ministerio del Interior, se produjeron noventa mil atracos con violencia en viviendas en nuestro país. El allanamiento en otros países es un delito muy grave y las penas son muy severas. En consecuencia, los delitos disminuyen considerablemente. Aquí cada poco las noticias nos dicen de reincidentes de veinte o treinta veces detenidos y que siguen en libertad. Yo como ciudadano estas leyes las acato, pero no las entiendo ni las comparto. Tenemos bastante con sacar nuestra vida adelante para encima estar pendiente de que nos roben o maten.

Los políticos saben muy bien que lo que termina con la delincuencia, a todos los niveles, son las leyes, pero ese tipo de leyes siguen sin cambiarlas, ¿Por qué? ¿Realmente están para mejorar la vida del ciudadano honrado o la del otro?

El político necesita ciudadanos ingenuos, confiados, entretenidos, fáciles de convencer y fragmentados. El fragmentarnos es lo que mejor saben hacer. Nos enfrentan, nos envenenan, todos contra todos… esto, por desgracia, siempre ha tenido éxito en España.

Los solucionadores oficiales de los problemas de la sociedad española, (más bien se quedan en prometedores, unos con más responsabilidad y otros con menos) PP, PSOE, Podemos, C´s, IU… si fuesen empleados de una empresa habría que despedirlos por falta de efectividad y de rendimiento productivo. Han conseguido llevar a la sociedad por el camino contrario del que decían. Las soluciones magistrales, el resultado final, la vida moderna es cada vez más moderna y menos vida. Estamos llenos de derechos inútiles, no aguantamos al padre, a la madre, al hijo, a la esposa, al marido, al novio ni a la novia.  Esta vida fabricada a golpe de propaganda es una vida llena de banalidades, de engullir y vomitar, lo que por la mañana es el no va más, por la tarde ya no vale. Una forma de vivir de quita y pon que nos han implantado y que nos lleva hacia la soledad, física y psíquica, como ya se está viendo. Hay personas que ya prefieren compartir su vida con un perro antes que con un humano. Seguramente, el poderoso, con este tipo de sociedad se frota las manos.

Cientos de miles de niños se emborrachan todos los fines de semana. Hay pediatras que ya alertan sobre la adicción al alcohol y las drogas de niños de doce años. Los políticos, no saben no contestan, están desaparecidos… ¡A ver si va a ser una forma de crear seres inofensivos!. De ahí a la esclavitud solo hay un paso.

Muchos de los políticos relevantes que han gobernado este país en las últimas décadas dan la impresión de ser unos empleados dóciles y obedientes de las grandes empresas cuando estaban en activo y cuando dejan de estarlo. Incluso con la práctica de los indultos vergonzantes, como por ejemplo, con la llamada “doctrina Botín” (parece que no se quiere quitar), que no solamente ha generado una supuesta injusticia, si no que sigue ahí.

La productividad del político debiera de ser dejar al ciudadano mejor que cuando lo encontró. Eso es lo que dicen sus programas. Cuando no lo cumplen tenían que quedar inhabilitados para ejercer todo tipo de cargo público pero, por el contrario, se dotan de un gran premio, en forma de retiro que es un chollo que no lo tiene ningún otro ciudadano. Sus privilegios merman el bienestar del ciudadano, y eso también es una injusticia.

Tiene toda la pinta de que va seguir todo en la misma dirección. Cambiarán el método y la puesta en escena. Su política, la de los viejos y la de los nuevos mesías que acaban de llegar, y que vienen a multiplicar los panes y los peces, solo servirá para engañar a los descontentos. Yo, por supuesto que a ninguno de ellos les compraría un coche de segunda mano. Son especialistas en la mentira y el engaño. Es una burla y nos toman el pelo. Deberían pedir perdón a todos los ciudadanos, jurar no volver a dedicarse a la política y entregarse a la representación teatral, que es lo que mejor hacen. Los hechos son evidentes y, sin embargo, siguen paseándose por las televisiones dando clases de servidores públicos.

Todos practican el buenismo verbal y presumen de ello entre ellos y ante la sociedad. El pueblo alucina: cuantos más son para defendernos, peor nos va. Les hemos dotado de todos los medios; viven y siguen viviendo como verdaderos millonarios, cuando están en política y cuando la dejan. Son la nueva aristocracia. Nos perdieron el respeto y cuando el político pierde el respeto al ciudadano se convierte en un muñeco de alguien.

Una parte de la sociedad ya les conoce y la otra parte no tardará en conocerlos.

La vileza y la ruindad moral, la falta de escrúpulos a la que pueden llegar algunos seres humanos, parece que no tiene límites, son un peligro para el ciudadano honrado, y sin embargo proliferan como los hongos.

Está claro que el político en España, con cebos de mentira, pesca peces de verdad y por desgracia, tiene toda la pinta de que seguirán pescándolos.

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